Las tortugas de Paria
La observación de tortugas en las playas de Sucre puede ayudar a proteger especies en peligro de extinción
La Península de Paria es la maternidad más grande de las tortugas marinas y las tortugas cardón en toda Venezuela. Las hembras se acercan a sus playas una vez al año desde muchas islas del Caribe, principalmente las tortugas cardón, la blanca o verde, la carey y la cabezona y ya tortuga marina. Lo triste de esta historia es que cada año son capturadas después de desovar para utilizar su carne y huevos en los mercados, así como las caparazones y córneas para usos insólitos como crear espuelas para peleas de gallos.
Además de ello, las tortugas que regresan al mar, suelen enredarse entre las redes de los pescadores y pocas veces son liberadas con vida. Hedelvy Guada, directora del Centro de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas (Cictmar), comenta que la institución que representa lucha por proteger a las cinco variedades de tortugas marinas que se aproximan a las playas de Sucre.
“Venezuela no posee números impresionantes de tortugas que desovan durante la época reproductiva, como si ocurre en Trinidad, Costa Rica, Guayana Francesa y otros países, pero un turista puede venir al Parque Nacional Península de Paria a ver tortugas, además de observar aves, delfines, bosques lluviosos que llegan al mar, espectaculares humedales en el Parque Nacional Turuépano, disfrutar de pozas de aguas termales y más, ya que aquí las posibilidades de disfrute de la naturaleza son múltiples”, asegura.
Protectores y educadores
La asociación ambientalista se ocupa de proteger los nidos, educar a los pobladores sobre la importancia de estas especies y las maneras de evitar agredirlas, bien sea conciente o inconcientemente, así como sobre el marco legal que castiga su explotación.
“El fundamento de esta acción de trabajo se basa en que vale más una tortuga viva que una sacrificada, aparte de que es ilegal, según la legislación venezolana cualquier acción en contra de estas especies. La observación de tortugas ha demostrado ser en muchos países una actividad no consumista, enmarcada en los principios del desarrollo sostenible”, dice su directora.
“Una buena época para observar tortugas desovando se encuentra entre los meses de abril y mayo. La afluencia de hembras empieza a disminuir a mediados de junio, pero entonces ocurre la maravillosa oportunidad de observar las crías entrando al mar, lo cual es posible hasta el mes de agosto”. Guada precisa que el proyecto de Cictmar, desarrollado específicamente en las playas de Sipara y Querepare.
Aporte voluntario
El financiamiento para ejecutar este proyecto depende de los aportes de organismos oficiales y privados a nivel nacional e internacional. Los ciudadanos pueden apoyar financieramente a través de una campaña de adopción virtual de nidos y tortugas. Las empresas también pueden ser patrocinantes del proyecto.
“Este proyecto, como muchos otros que trabajan con otras especies en peligro de extinción en el país, siempre lo hacen con limitaciones financieras, por lo que sus aportes son no sólo importantes, sino necesarios. Para las empresas que deben hacer aportes vinculados a la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología, éste proyecto puede ser receptor de su apoyo”.
“Hasta el 2008 las personas que se alojan en posadas en la playa o en lugares adyacentes o simplemente en sus carpas, no han debido hacer ningún aporte, excepto alguna contribución voluntaria que deseen hacer o que adquieran los productos que Cictmar vende en la playas como camisetas y gorras, entre otros. Sin embargo hacia 2009 y 2010 estaremos trabajando para establecer, en acuerdo con las comunidades locales y con las autoridades, unas módicas cuotas que puedan dirigirse a sustentar las actividades de protección y necesidades estratégicas de las comunidades locales”, explica Guada.
Visitas protectoras
Guada explica que centro no tiene actualmente una estructura establecida para coordinar visitas a las playas. “Los posaderos de Río Caribe y áreas adyacentes, llevan a sus huéspedes y muchas personas llegan a la playa con información sobre lo que pueden observar, mientras que para otras es una absoluta sorpresa. Se ha difundido información sobre la posibilidad de observar el desove de tortugas en Paria y en particular, en las playas de Cipara y Querepare, donde se desarrolla el Proyecto de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas en la Península de Paria, aunque otras playas donde también se observa tortugas son Puy Puy y San Juan de Las Galdonas”, dice.
“Uno de los factores limitantes en una mejor coordinación de las visitas, está relacionado con problemas de comunicación vía telefónica y de energía eléctrica en la zona, así que uno de los objetivos del proyecto para 2009 será tratar de promover una mejor organización para la observación de tortugas, en estrecha coordinación con las comunidades locales, los posaderos y las autoridades municipales”. asegura.
Uno de los consejos más acertados para ayudar en este sentido es procurar mucha atención en los meses de desove para evitar aplastar nidos o espantar a las tortugas, especialmente en las zonas donde se internan vehículos rústicos en la arena durante la noche.
Planes concretos
“Cictmar trabaja con la convicción de que las tortugas marinas de Paria sobrevivirán, en la medida que las comunidades locales sean las principales responsables por su protección y al mismo tiempo, las principales beneficiarias de sus proyectos. Por ello en 2009 trabajaremos fuertemente en actividades de capacitación e intercambio de experiencias, dirigidas a las comunidades locales, posaderos, autoridades y otros interesados”.
“En mayo, esperamos realizar un taller sobre Tortugas Marinas y Participación Comunitaria, en el cual expertos de Trinidad y Costa Rica compartirán sus experiencia en cuanto a cómo pueden beneficiarse las comunidades locales de las tortugas sin sacrificarlas y sin robar sus huevos. Esperamos que esta y otras actividades planeadas incidan en cambios de actitud a nivel local, que beneficien a las tortugas marinas y sus ambientes marinos y costeros. También organizaremos actividades de capacitación para docentes, autoridades y posaderos”.
Turismo integrado
“Para que todo este proceso tenga éxito, es indispensable que mejoren los servicios de transporte turístico, se incremente la oferta de posadas de todos los precios y que la seguridad en la zona sea un asunto absolutamente prioritario”, resalta la ambientalista.
“Desde finales de los noventa, el proyecto ha estado promoviendo en la zona el establecimiento de posadas familiares, donde una familia puede alojar a turistas en su casa y ofrecerle alimentación por un precio módico. En la medida que lleguen más turistas a Paria a ver tortugas y todas las otras maravillas de la biodiversidad de la zona, de su cultura, su cocina, esa familia podrá más adelante, de manera individual o en conjunto con otras familias, establecer una posada aparte o simplemente mejorar sus instalaciones de vivienda y alojamiento para el turismo. Así las tortugas no solamente estarán trayendo vida a Paria, a través de sus huevos, sino también pan, educación y salud a los parianos”, sostiene.
Normas sencillas
Guada explica que hasta el presente, los únicos requisitos para la observación de las tortugas son seguir estrictamente las indicaciones del personal de campo de Cictmar. “Por ejemplo, no se puede estar bajo efecto de bebidas alcohólicas o drogas ilícitas para participar en las caminatas. No pueden tomarse fotos con flash porque afectan a las tortugas y tampoco los turistas deben acercarse con ningún equipo de sonido”.
“La participación debe realizarse en el mayor silencio posible para no alterar el comportamiento de la especie en un momento tan importante. Una tortuga que desova frente a usted puede haber pasado 30 o más años desarrollándose para estar en condiciones de reproducirse, sería triste que un comportamiento inadecuado frustre el ciclo de renovación de la especie”, señala.
Las actividades de campo del Proyecto de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas en la Península de Paria se iniciarán después del 15 de marzo de 2009. Mientras tanto se estarán desplegando actividades organizativas, divulgativas y de capacitación en Río Caribe y localidades adyacentes del Municipio Arismendi.
ADEMÁS:
Por las tortugas
CICTMAR es una asociación civil sin fines de lucro establecida desde 2001 y lleva a cabo proyectos de investigación y conservación y capacitación fundamentalmente. Promueve, a nivel nacional, el conocimiento de la situación de las tortugas marinas, a través de materiales propios y de otras organizaciones, por medio de charlas y talleres, mediante los medios impresos y audiovisuales y entre los universitarios. El organismo ambientalista trabaja en conjunto con otras instituciones a nivel nacional e internacional para tratar de garantizar la sobrevivencia de las tortugas marinas.
En 1999 empezó en Cipara, al este del Cabo Tres Puntas de la Península de Paria, un proyecto de campo dirigido a proteger a la tortuga cardón y otras especies en su localidad más importante en Paria y en Venezuela. En 2002 el proyecto se extendió a la playa de Querepare, a 10 minutos antes de San Juan de Las Galdonas. Es el único proyecto de campo con carácter anual que maneja Cictmar y cada año ejecuta actividades entre mediados de marzo y finales de agosto.
También tiene un programa de voluntariado dirigido fundamentalmente a estudiantes avanzados y jóvenes profesionales de ciencias ambientales y relacionadas (Biología, Oceanografía, Medicina Veterinaria, etc.). Los participantes son entrenados en todos los aspectos del trabajo de campo, para información: hjguada@cantv.net y cardonpariano@yahoo.com
En Internet: www.tortuadopcion.com
CONSERVACIÓN
Canadá
El Biodomo de Montreal
Cuatro ecosistemas bajo un mismo techo reúnen castores, insectos, pingüinos y monos en ambientes que reproducen cuidadosamente sus hábitats originales
Una de las atracciones más famosas de la ciudad de Montreal, en Canadá, es el Biodomo, ubicado en lo que fuera el velódromo del emblemático Parque Olímpico, sede de las olimpíadas celebradas en esa ciudad en el año 1976. Allí se mantienen, en perfecta armonía, la fauna y la flora de cuatro sistemas muy diferentes.La selva tropical, el bosque de los montes laurentinos, el medio ambiente marino del San Lorenzo y el mundo polar son contemplados a diario por miles de visitantes, quienes en una sola jornada son capaces de ver castores, tigres, ranas tropicales, cientos de peces, estrellas de mar y distintas variedades de pingüinos en un recorrido fantástico y bien explicado.
Las puertas de este recinto abrieron por primera vez en junio de 1992 y su interés no ha decrecido desde entonces. El nombre Biodomo significa “casa de la vida”. No se trata de un zoológico, de un acuario o de un jardín botánico puramente, es una combinación de todo eso. Su intención es lograr que cada visitante, en especial los niños, puedan comprender y concientizar la necesidad de preservar el patrimonio natural único y extraordinario que representan cada uno de estos ecosistemas a través de la observación de animales y plantas, la comprensión de cómo habitan su ecosistema, los diferentes climas y el deleite de la belleza de la naturaleza.
En la selva
El primer ecosistema a visitar en el recorrido es la selva tropical, húmeda y tibia, con animales pacíficos y coloridos y vegetación exuberante. Este ecosistema rinde homenaje al más bello bosque de América y quiere servir de alarma para sensibilizar sobre la necesidad de proteger los bosques tropicales, humedales del mundo, los cuales subsisten en América, África y Asia y sin embargo, sólo ocupan el 7% de la superficie del planeta. El mensaje es el de frenar las invasiones, con lo que se reduce más su tamaño. La temperatura en esta área oscila entre los 24 y 28ºC.
El bosque laurentino
Al pasar el amable ambiente tropical se cambia bruscamente a un bosque impactante pero frío, el bosque Saint-Laurent, con unos 10º de temperatura y 4º en invierno. Los olores y colores cambian aquí, pues las plantas y los animales son diferentes, debido a la temperatura. Se encuentran muchas especies nocturnas, escondidas o dormidas, mientras la vegetación es más delicada y tímida. Se haya también una interesante variedad de peces, reptiles, anfibios y aves, además de los castores, puerco espines y nutrias de río.
En una marina
De allí se pasa a una marina del San Lorenzo con ruidosas aves, peces y aire oloroso y salado, caracterizada por el gran realismo logrado en la ambientación de 2500 litros de agua de mar, rocas y un sin fin de detalles incorporados.
El aire de mar se siente en esta sección, donde las aves revolotean sobre las cabezas de los visitantes. El San Lorenzo es el más importante de los ríos que une el Atlántico Norte, con más de cien afluentes en la región de Québec. Su estuario y su Golfo conforman un verdadero mar interior que se extiende desde Tadoussac hasta el Fiordo Saguenay en el Océano Atlántico. Sus aguas contienen una importante variedad de peces y algas que atraen a las ballenas, muchas de ellas de las más grandes del mundo. Aquí el ambiente es de unos 17ºC con una humedad de 60 a 70%, lo cual varía en invierno.
Con los pingüinos
Los dos extremos del continente americano el Ártico y el Antártico, se unen para conformar el área más contemplada por los visitantes, en especial por los niños. Se trata del mundo polar, en el que estos dos polos diferentes, pero con una temperatura en común, presentan los peces y pingüinos capaces de tolerar tan extremo ambiente, permitiendo a los observadores poder detallar las diferencias entre las especies.
Todo el año
En el Biodomo las cosas están cambiando todo el año con la llegada de las estaciones. En primavera, la estación del amor, los pájaros cantan, las flores brotan espectaculares y los árboles reverdecen en los bosques y marinas. Para el verano nacen muchas nuevas criaturas, los pingüinos mudan su pelaje, llenando todo de plumas y florece la marina laurentina. En otoño las ranas y otros insectos se entierran en barro y en invierno los árboles del bosque laurentino pierden sus hojas.
El centro emplea a más de 150 personas, quienes se encargan de los animales, plantas, estructura, programas educativos, divulgación y demás aspectos del complejo lugar. La sociedad de Amigos del Biodomo reúne ya más de un millar de miembros que apoyan sus actividades. Este lugar ha recibido una buena cantidad de reconocimientos por su labor ambientalista, de educación y por ser uno de los mejores atractivos turísticos de Canadá.
Posee una clínica veterinaria que es a la vez un centro de investigación. Igualmente cuenta con un sofisticado sistema hidráulico y de energía que permite manejar eficientemente las cantidades de agua y luz requeridas para las exhibiciones y servicios del sofisticado complejo.
Se realizan permanentemente charlas, videos, exposiciones y conferencias entre las cuatro áreas principales y al finalizar el recorrido. El clima no es impedimento para llegar a este lugar, al que se puede acceder por el eficiente metro tanto en verano como en invierno.
ADEMÁS:
Aspectos biológicos y tecnológicos
La selva tropical abarca unos 2600 m2. El bosque laurentino mide 1518 m2. La marina del San Lorenzo tiene una extensión de 1620 m2 y el mundo polar se extiende 617 m1.
En el Biodomo hay 229 animales (sin incluir los invertebrados), 750 especies vegetales y más de 1500 plantas.
La tecnología sofisticada es indispensable para controlar las diferentes temperaturas, iluminación y demás aspectos de la vida de los cuatro ecosistemas representados.
Algunas especies amenazadas, tanto animales como vegetales, están presentes en la exhibición.
+Información: www.biodome.qc.ca / Montréal Biodôme: 4777, rue Pierre-De Coubertin (Viau metro station). Tel.: 514 868-3000




