En pánico
Cuando el temor nos paraliza podemos perder facultades para reaccionar adecuadamenteSobrepasar los niveles del miedo hasta niveles paralizantes puede ser muy peligroso. Sin embargo existen terapias de autocontrol para evitar llegar a esos extremos.
El psicólogo Héctor Landaeta indica que “el pánico es una reacción extrema del temor, cuando la mente no puede soportar los niveles de amenaza que experimenta y desordena el comportamiento en respuestas, ya sea de ataque o de huída”.
“Una conducta como la descrita puede requerir atención especializada cuando no corresponde a una situación que tenga la suficiente intensidad como para causarla a cualquier persona. Por ejemplo, lo que siente alguien que padece de fobias severas o crisis de ansiedad elevada”, explica.
“Por otro lado, puede decirse que el pánico ante una amenaza real a la vida o a la integridad personal es normal. Por ejemplo, una catástrofe natural, un asaltante armado o una fiera suelta, pueden dar lugar a conductas de pánico, perfectamente esperables y normales”.
Autocontrol preventivo
Actualmente existen varias aproximaciones para canalizar este trastorno que varían de acuerdo a la situación del paciente principalmente. “Recientemente, las terapias basadas en relajación, hipnosis o el entrenamiento en desensibilización sistemática, son muy efectivas a largo plazo. Sin embargo, pueden existir casos que requieran medicamentos y hasta hospitalización por breves períodos de tiempo”.
También es bueno entrenarse en yoga, relajación o técnicas de control de stress. Hoy en día existen muchos centros y profesionales especializados que ofrecen cursos o programas destinados a mejorar las reacciones a situaciones ansiógenas. “Es mejor estar preparado para una crisis, que estar sin herramientas útiles para evitar males mayores cuando la amenaza se presenta”.
Apoyo
El especialista sostiene que si se da el caso de encontrarse cerca de una persona que esté experimentando un ataque de pánico, “la regla de oro es no caer en pánico uno también”.
“Lo mejor es tratar de mantener la propia conducta ordenada e intervenir controladamente. Es decir, hablar con la persona que está padeciendo el ataque de pánico, usando una voz lo más serena posible, haciéndole ver que en realidad está muy asustada, pero que uno está allí para ayudarla”.
“Es recomendable tomarla cuidadosamente por los hombros o los brazos, hasta que pase la crisis mayor y luego abrazarle o sentarle en un asiento cómodo, siempre reconociendo sus temores, sin agredir o descalificar su percepción, hasta que pueda estar lo más tranquilo que se pueda”, agrega.
Miedo a los ataques
En el caso de amenazas naturales, lo mejor es atender las recomendaciones de los cuerpos de seguridad, como Protección Civil, para saber lo que hay que hacer desde el punto de vista de la conducta física.
“Pero también es bueno entrenarse en yoga, relajación o técnicas de control de stress. Hoy en día existen muchos centros y profesionales especializados que ofrecen cursos o programas destinados a mejorar las reacciones a situaciones ansiógenas. Es mejor estar preparado para una crisis, que estar sin herramientas útiles para evitar males mayores cuando la amenaza se presenta”, asegura Landaeta.
“Cuando se trata de delincuentes, la situación se complica debido a que los asaltantes pueden estar drogados o ser personajes impulsivos y sin escrúpulos. En este caso recomiendo revisar la literatura especializada”.
Consejo
“Recomiendo estar constantemente alerta a las situaciones internas, en la misma medida en que se presta atención a las externas. Es bueno tener consciencia de que si usted padece de reacciones exageradas a estímulos que a otros no les causan la misma conducta o si tiene fobias preocupantes, no debe trivializar el asunto, diciendo que eso le pasa a todo el mundo. Es mejor buscar ayuda especializada, para mantener el control cuando sea necesario”.
“Pero además, como en el mundo hay también peligros reales y más en este momento del país, es bueno tener lo que llamo una "paranoia sana". Esto es, no andar por las calles como si uno estuviera en el mejor de los mundos y tomar todas las precauciones a que haya lugar, especialmente cuando se sale de espacios conocidos”, concluye.
Imagen: Obra Skrik. Edvard Munch. Noruega, 1983
MIEDO SIN CONTROL
Por GLORIA BARRETO SCARPITTA / Miedo, psicología, Pánico
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