MASCARILLAS FACIALES

Un cariñito para la cara
La combinación de diferentes ingredientes puede reactivar las células de la piel del rostro

De vez en cuando hay que activar la energía de la piel del rostro con la aplicación de mascarillas de distintos niveles de intensidad, las cuales actúan tanto a nivel superficial, como en las capas más profundas de la piel, controlando la presencia de signos de cansancio como ojeras y piel marchita.

Ingrid López, directora de marca de Camerino Maquillaje, explica que “las mascarillas han sido, y serán tradicionalmente, los tratamientos más cortos, efectivos y económicos en el mercado de la cosmética para lograr diferentes efectos, de acuerdo a la necesidad de cada piel”.

Las mascarillas faciales pueden ser hidratantes, antiarrugas, purificantes, limpiadoras, clarificantes, exfoliantes o relajantes. Se deben aplicar como rutina, una vez al mes para limpiar e hidratar y las relajantes cada vez que se necesite.

Profesionales
“Las comerciales se consiguen de muchas clases, están las de colágeno, que ayudan a hidratar y dar elasticidad; las de ácidos frutales, como componente activo del ácido glicólico, que ayuda a desmanchar y aclarar el tono de la piel. Las que contienen arcilla o caolín, son buenas para controlar la alta secreción de cebo y producción de grasa en la piel y las de manzanilla o azulenem para desinflamar y calmar la irritación de la epidermis”, explica.

Las mascarillas profundas deben ser colocadas por cosmetólogos, pues de su buena aplicación dependerá que se logre una buena rehidratación y los resultados serán una piel luminosa y tersa, además de un buen freno a las manchas y arrugas.

Caseras
“Están las recetas más antiguas, como la de colocar rodajas de pepino durante 20 minutos y lavar con agua mineral. Huevo y aceite de oliva para dar nutrición y lubricar la piel reseca. Limón y miel para desinfectar y limpiar profundamente los poros. Casi todas se usan dejando el área de los párpados protegida con algodones embebidos en té de manzanilla o té negro”, indica López.

“Con sólo 20 minutos la epidermis reacciona milagrosamente, bien sea a los tratamientos comerciales o a los caseros. Son rituales de belleza que siempre se mantienen al lado de los más avanzados y sofisticados productos cosmetológicos”.

“Las mascarillas son ideales para alisar y tonificar antes de un maquillaje. La piel lucirá hidratada y radiante”, asegura la experta.

Para hacer uso de ellas, la piel del rostro debe estar profundamente limpia. Debe evitarse el contacto con el contorno de ojos y labios, ya que son pieles más finas. Tampoco deben colocarse inmediatamente después de una depilación facial.

ADEMÁS:
Hecho en casa
Desde tiempos remotos las mujeres han hecho uso de los poderes de la naturaleza para ponerlos al servicio de su belleza y las mascarillas forman parte de estas prácticas, probablemente desde hace más tiempo del que nos imaginamos.

Algunas mascarillas caseras, al mejor estilo de la abuela, son realmente efectivas. Pueden servir para pasar un rato de relax y embellecimiento en la privacidad del hogar:

Exfoliante:
Jabón neutro y azúcar en granos.
Lavar la cara con el jabón, haciendo bastante espuma. Incorporar un puñito de azúcar y frotar suavemente la cara, dejarlo actuando unos minutos y enjuagar bien.
Hidratante:
Tres cucharadas de avena pulverizada, una de azúcar en granos, dos de miel y medio vaso de jugo de naranja. Mezclar todo hasta que quede homogéneo y aplicar sobre la cara limpia, descansar unos 10 minutos y retirar con agua tibia.
Para cutis graso:
Dos cucharadas de miel y el jugo de un limón. Mezclar y aplicar de 15 a 20 minutos.
Anti-acné:
Miel de abejas. Tibiar cinco cucharadas de miel de abeja, aplicarla con delicadeza sobre el cutis, extendiéndola bien. Dejarla 15 minutos y luego aclarar con agua tibia. Completar aplicando una loción de tomillo como astringente.