Papada a raya
Es la pesadilla de quienes la poseen, pero hay técnicas para evitarla, reducirla temporalmente o acabar con ella por completo
La papada aparece principalmente como consecuencia del sobrepeso, pero en ocasiones es una terrible herencia. La ley de gravedad complica el cuadro y a eso se suma la edad, pues a partir de los 35 años aproximadamente, la grasa subcutánea se acumula en la parte inferior del rostro y en el área de los pómulos.
Una de las técnicas para la recuperación de esta zona es la carboxiterapia. La cosmetóloga Estrella Benaím asegura que es un método seguro y muy eficiente. “Consiste en la infiltración de dióxido de carbono (CO2) en su estado gaseoso, a nivel subcutaneo. El CO2 o anhídrido carbónico, tiene la capacidad de activar el torrente sanguíneo y de esa manera se hace una combustión el la zona que quema la grasa y al mismo tiempo con la activación del torrente sanguíneo se estimula el movimiento de nutrientes y enzimas, lo cual se refleja en una mejor piel, más tensa”.
“La papada es una de las zonas donde cosmetológicamente no hay posibilidad de obtener mejorías muy notorias y por eso al final se termina indicando cirugía. Pero la carboxiterapia es una buena herramienta que se puede aplicar en cabina. Con este método se logra eliminar la grasa y que se retraiga la piel, delineando nuevamente la zona de la quijada, cuyo borde se ha perdido con la doble barbilla. Se trata de un gas menos pesado que el oxígeno, el cual se transporta en milésimas de segundos hacia los tejidos”, explica.
Las sesiones requeridas para obtener óptimos resultados van de 6 a 10, una sola vez por semana, pero eso varía de acuerdo a la edad, tamaño de la papada y estado de salud de la persona, pues hay quienes logran resultados más rápidos y quienes no. Además depende de la capacidad de mantener el peso y no volver a engordar de la persona.
En general se inyectan de 3 a 4 puntos durante la sesión, dependiendo de la evaluación de la persona. Los resultados se observan desde la primera sesión, no quiere decir que desaparece por completo en un instante, pero se notan los cambios. La piel se ve mucho más lisa y con menos volumen.
“El dolor en la aplicación depende de la sensibilidad de la persona que recibe el tratamiento, pero la mayoría siente un dolor ligero y corto durante la aplicación, como un pellizco en la zona, pero es preferible hablar de una sensación, porque no es realmente un dolor y sólo dirá el momento de la aplicación, no queda ninguna molestia. Cada sesión puede durar unos 20 minutos y la piel absorbe el gas en unos cinco minutos aproximadamente”, indica Benaím.
“Este tipo de procedimiento no debe ser aplicado por cualquier persona, requiere de un entrenamiento, pues aunque no es peligroso exige pericia. Se introducen agujas cortas de mesoterapia que no pasan hasta zonas del cuerpo más delicadas y se trabaja lejos de las venas, en las zonas capilares y la molécula del gas es más grande que el vasito, así que no va a meterse el gas en las venas, que es a lo que más temen las personas, además las cantidades aplicadas son ínfimas y no pueden llevar a intoxicaciones”, sostiene.
Todo el cuerpo
“El método no sólo se usa en papada, también sirve para otras zonas donde hay grasa acumulada y muy especialmente para afirmar los brazos caídos, que cuesta tanto endurecerlos con ejercicio y no hay mucho que hacer realmente en esa zona. También se aplica en los muslos internos, espalda, caderas, abdomen y combinado con masajes da muy buenos resultados”, dice.
“A nivel facial la terapia estimula las zonas que rodean la boca y labios y es muy beneficiosa antes de los procedimientos quirúrgicos de estética, entre ellos la lipoescultura, pues estimula las células y facilita la remoción de la grasa al dejarla más blanda y además facilita la cicatrización”, agrega la cosmetóloga.
Las contraindicaciones no son específicas para este tipo de tratamiento, sino las generales en cualquier procedimiento estético, en este sentido ni las mujeres embarazadas, ni las niñas, ni personas con diabetes o problemas inmunosupresores deben someterse al procedimiento. Tampoco se debe aplicar a personas con edad avanzada.
Otros métodos
Hay varios métodos para reducir la barbilla, además de CO2. Lo menos radical es empezar por un cambio de dieta para incluir más fibra y reducir los carbohidratos, grasas y azúcares. La siguiente acción practicar ejercicios para fortalecer los músculos, como abrir al máximo la mandíbula y cerrarla de modo que los dientes inferiores toquen los labios superiores unas 10 a 15 veces 3 a 4 veces diarias con constancia.
Otra opción muy solicitada para el mismo fin es la mesoterapia, que consiste en tratar las zonas invadidas de grasa con microinyecciones de medicamentos, ya sean de medicina tradicional, homeopática, vitaminas, minerales o aminoácidos. La aplicación se realiza por medio de infiltraciones las sustancias mencionadas las cuales facilitan la absorción de la grasa.
El método más dramático es la cirugía plástica para extraer la grasa localizada, la cual deja una pequeña cicatriz debajo de la barbilla y si la complejidad del caso es mayor se pueden realizar procedimientos más complejos como reubicación de músculos y hasta implantes de barbilla. Sin embargo sin no hay un adecuado control de peso posterior, los efectos de cualquier tratamiento se pueden perder.
Para que cualquier método sea más efectivo, se recomienda habituarse a beber al menos dos litros de agua a lo largo del día, no de golpe. También se deben mantener excelentes hábitos alimenticios para evitar que se la zona se llene de grasa nuevamente. Los ejercicios complementan estos sanos hábitos.
CARBOXITERAPIA
Por GLORIA BARRETO SCARPITTA / Carboxiterapia, Co2, Papada
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