PAPI CONSENTIDOR

Las reglas y sus consecuencias
El papá contemporáneo debe escuchar a sus hijos, respetar sus necesidades y hacer cumplir las normas con amor y paciencia

La autoridad del padre ha cambiado, ahora él se atreve a acercarse más a sus hijos a nivel emocional y de cómo maneje las situaciones, dependerá la armonía en el hogar y hasta en la sociedad.

La psicóloga Ruth Mendoza explica en qué consiste consentir y hasta dónde se puede llegar en ese sentido para que las consecuencias no sean negativas para ambos.

¿Cómo es el papá contemporáneo?
En teoría, es más participativo y flexible en cuanto al desempeño de su rol, compartiendo más activamente en el hogar y con la mamá, pero igual más sobreexigido. Quizás ahora se espera más de él que antiguamente, cuando se limitaba más a ser el soporte económico del hogar y la crianza era primordialmente responsabilidad materna. Esto no es nada categórico o definitivo, porque existen familias que son jóvenes cronológicamente, pero están aferradas a patrones más convencionales, donde el padre es una figura más bien distante, que regula cuando las cosas se ponen más difíciles, pero no a nivel de compañero con su pareja.

¿Qué es el castigo?
Apuesto a que todos sabemos de que se trata eso de "estas castigado", es una sentencia que oímos decir mucho a los padres, generalmente cuando la frustración y el agotamiento los toma en relación con alguna conducta o grupo de conductas indeseadas por parte de sus hijos. El castigo en mi opinión muy personal es la calificación de "no logrado" que los hijos le dan a los padres con relación a su desempeño frente a ellos.

Los padres se inquietan frente a este postulado porque necesitan saber cómo hacer para que los hijos respeten y no sigan haciendo algo indebido. Piensan, ¿cómo va a aprender si no se le castiga?, el problema es que el castigo no sirve, si sirviera, sería efectivo, y todos sabemos que no es así. La conducta puede desaparecer por un tiempo, pero luego vuelve igual o transformada a peor o más compleja. Entonces, qué hacemos, ¿poner un castigo mayor, más fuerte, inflexible?

El padre debe detenerse a pensar muy bien eso, pues tanto preso como carcelero están privados de su libertad. Nunca debe ponerse una restricción que el mismo padre no va a ser capaz de cumplir, o que termina siendo un castigo para toda la familia.

El castigo, además de inefectivo, es una distracción, y el niño, en vez de enmendar lo que hizo, arrepintiéndose, se preocupa más con las fantasías de venganza. Cuando castigamos en realidad estamos privando al niño del importantísimo proceso interno de enfrentarse a su propio mal comportamiento, independientemente de la edad que tenga. Aquí entra el ingenio y creatividad de los padres para adaptarse a las diferentes situaciones, confiando más en sus propios recursos y los de sus hijos.

Existen alternativas para el castigo, como indicar una forma de ser útil, expresar una enérgica desaprobación, aún sin atacar al niño, hablar de sus sentimientos, describir la conducta sin criticarlo, indicarle lo que se espera de él u ofrecerle una elección, con lo que la autoestima del padre y la de su hijo no se verán amenazadas.

¿Qué es consentir?
El significado etimológico de la palabra deriva del latín "consentire", se refiere a permitir o autorizar. Al contrario del concepto del castigo, cuando hablamos de consentimiento las opiniones están divididas. Creo que por falta de información principalmente.

Yo puedo permitir y autorizar como padre muchas cosas que tienen que ver con los gustos y deseos de los hijos, dentro de un marco de respeto y consideración que no se sobrepase hasta lo excesivo, ciego y devastador, degenerando en lo que yo llamo la malacrianza, niños insoportables y desmedidos. Para mí el consentimiento está relacionado con amor, la malacrianza no. De hecho, pienso que los niños a los que no se les presta mucha atención, en el buen sentido de la palabra, son niños malcriados, a los cuales se les da todo para "salir del paso", y no enfrentar sus necesidades, así como canalizar sus caprichos. Esto sin duda da más trabajo.

¿Cuándo se aplican esas dos acciones, en qué circunstancias y frecuencia?
El castigo yo no lo recomiendo. El consentimiento, el ser amoroso siempre, como base siempre en ser constantes y coherentes en lo que les trasmitimos, y no que nuestra dádivas o restricciones dependan del humor o antojo del día. No se le debe hacer al hijo lo mismo que una vez se le recriminó a los padres, o lo que no le gustaría que a uno le hicieran. Si no le gusta que el niño grite, ¿por qué se lo pide gritando? Hay que pensar un poco antes de actuar, lo que es difícil.

¿Cómo se consigue un balance para evitar ser un ogro o un policía sin pasar a ser un consentidor?
Tomando conciencia, dando un paso atrás para ver de manera reflexiva qué estamos haciendo como padres. Para conseguirlo se debe observar cómo se siente y una serie de indicadores en el hogar, como si hay constantes peleas, tensión, irrespeto, problemas de conducta en el hogar y en la escuela. Si es así, algo no está funcionando.

Crea en su intuición como padre, si siente que algo no anda bien, que lo que sucede en casa no es normal, aunque todos le digan lo contrario, busque ayuda profesional. Converse con alguien que merezca su respeto y admiración y pida guía, no se sienta a menos por eso. Hasta los padres más efectivos incurren en faltas, es humano, además es una tarea ardua de tiempo completo. Recuerde que mucho de nuestro comportamiento como padres responde a patrones inconcientes que tenemos de nuestra propia historia familiar. Actuamos en automático como nos criaron a nosotros independientemente de si es adecuado o no. También es importante reconocer que lo que funcionó para uno no necesariamente sirve para nuestro hijo. Por eso debemos ser flexibles y estar abiertos al cambio. La vara rígida se quiebra con facilidad. Aunque duela, un hijo es una personita diferente, única y con sus propias necesidades, no una copia al carbón del padre. No hay que tratar de cambiarlo, se debe aprender a oírlo, cuando habla, y cuando hace silencio más todavía.

¿Cómo maneja el consentimiento cuando es hija y cuando es hijo?
El sexo no es importante, aquí entran de nuevo factores culturales, que si consientes al varón se va a volver "raro", débil, y por eso hay que tener mano dura con los varones, y no importa que las niñas sean mingonas. No, ambos deben ser amados, inculcarles respeto y amabilidad y no llenarlos de ira. Suena a receta, y en esto de la crianza no me gustan las recetas, pero con estos ingredientes difícilmente les va a ir mal. Sean firmes y cariñosos, ellos se lo agradecerán, aunque a veces pongan mala cara. En especial cuando vivan la disciplina muy fuertemente. Es preferible una mala cara en ese momento y no un grandulón que se quedó estancado en los 7 años. ¿Los ha visto, verdad?

¿Cuáles serían las consecuencias en los hijos, en la familia y en la propia vida del padre cuando hay demasiada permisividad?
Ahí tengo malas noticias, consecuencias terribles. Personas inmaduras, con serias dificultades con la autoridad, por tanto enfrentan reiterados problemas en el ámbito laboral y escolar, independientemente de su nivel de inteligencia, dificultad para establecer relaciones interpersonales y de pareja. Es además el semillero para crear un trastorno de personalidad. Y para colmo, después de tanto amor que los padres están convencidos de que le dieron a su hijo, puede que éste no sea amoroso ni respetuoso con sus progenitores. Si se la ponemos muy fácil de pequeños, se les va a poner difícil cuando sean grandes.